Estrategias para controlar la impulsividad de alumnos con TDAH

El TDAH, trastorno con déficit de atención e impulsividad se caracteriza por una triada de síntomas: impulsividad, hiperactividad, y déficit de atención,que varían de una persona a otra y en intensidad en una misma persona.

Cada uno de los tres síntomas tiene sus consecuencias y es importante desarrollar estrategias que permitan el control de estos síntomas y la disminución de sus consecuencias. La impulsividad, en concreto, va a repercutir en el quehacer diario del niño, en su toma de decisiones (las cuales no reflexionan) y en sus relaciones sociales (la impulsividad no es bien aceptada siempre).

La impulsividad seria la tendencia o predisposición de algunas personas, a actuar de forma rápida, sin reflexión, provocando respuestas inesperadas y, en muchas ocasiones, desmesuradas.Los niños con TDAH suelen presentar la impulsividad como un rasgo que caracteriza su manera de actuar y responder ante determinadas situaciones externas e internas.

La impulsividad es una dificultad para controlar su estado de activación, teniendo que dar una respuesta rápida, sin tiempo para la reflexión sobre las consecuencias de sus actos. Es decir es una dificultad para autocontrolarse y autorregular la conducta, no es que el pequeño no quiera controlarse, es que tiene importantes dificultades para hacerlo.

Consejos para desarrollar estrategias para el control de la impulsividad en alumnos con TDAH

La finalidad del desarrollo de estas estrategias para el control de la impulsividad es lograr la toma de conciencia de los propios procesos cognitivos, para aprender a controlarlos, de manera que puedan reconducirlos y optimizarlos.

  1. Comprende las características del niño con TDAH y comprende las causas de la impulsividad. No se trata de ser tolerantes con estas acciones, pero sí de ayudarlos a autorregular su conducta.
  2. Define las normas claras y repítelas con frecuencia, es importante que conozcan y que tengan presentes las consecuencias de sus conductas.
  3. Favorece su reflexión. Puedes hacerlo dándole instrucciones de no responder o actuar al momento, sino con un tiempo para la reflexión.
  4. Enséñale estrategias de autorregulación de la conducta: las autoinstrucciones para controlar los impulsos, escribir lo que va hacer, planear, etc..
  5. Refuerza sus logros. De este modo ayudamos al desarrollo de estrategias para controlar los impulsos.
  6. Enséñale técnicas de relajación y técnicas para controlar los impulsos como la técnica del semáforo o la tortuga.
  7. Cuida su autoestima,en lugar de decir eres dile estas. Por ejemplo en lugar de decirle eres muy nervioso, dile, estas muy nervioso. De este modo criticamos la conducta y no al niño.
  8. Mantén la calma y no generes más activación.
  9. Habla con él sobre las conductas inadecuadas y sobre la importancia de controlar la propia conducta y no dejarnos guiar por los impulsos.
  10. Realiza una mayor supervisión de su conducta y manera de actuar.

 

Texto original: http://goo.gl/hzfssW
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