Las lecciones aprendidas durante la pandemia

¡Un año para el recuerdo! No es posible adivinar el futuro, pero del pasado podemos aprender e implementar cambios para conectar con nuestros estudiantes y trazar un nuevo camino a seguir. Nos dimos cuenta que, más que nunca, aplicar una fórmula única para todos no sirve. Nuestros alumnos requieren opciones y flexibilidad, y las instituciones deben estar preparadas para responder.

A medida que dejamos atrás el último año y nos adentramos en el nuevo semestre, los profesores debemos prepararnos para mejorar la experiencia de aprendizaje de los estudiantes teniendo en cuenta los obstáculos que hemos superado. La covid-19 nos invitó a repensar la docencia y debemos aprovecharlo. Cuando combinamos nuestras viejas formas de enseñar con las nuevas, podemos crear algo mejor para nuestros alumnos. En este sentido, las instituciones han de comprometerse a apoyar al profesorado para aprovechar esta oportunidad. Debemos ser flexibles, ceder un poco de control y estar dispuestos a cambiar como primer paso.

Ahora es posible adaptarse a diferentes estilos de aprendizaje utilizando tecnología intencional combinada con clases en línea, presenciales o sincrónicas. Los estudiantes tienen la oportunidad de trabajar a su propio ritmo o en grupo. Aprendieron a administrar su tiempo, pensar críticamente y convertirse en mejores solucionadores de problemas.

La flexibilidad es clave

Hemos visto que los estudiantes son resilientes y pueden aprender desde cualquier lugar si reciben la enseñanza, herramientas y recursos adecuados. Por un lado, se equipan las aulas de los campus con tecnología Zoom para las clases remotas y se trabaja con los estudiantes presenciales en el campus. Por otro lado, se publican las grabaciones para los alumnos asíncronos, brindando a los estudiantes varias opciones educativas. Al darles la opción de cómo y cuándo asistir a clase, vemos un mayor crecimiento en nuestros estudiantes y menos deserción en las aulas.

Que puedan elegir el formato presencial o remoto les permite tener el control, ya que pueden tomar esta decisión semanalmente, en función de sus compromisos de salud, familiares y laborales. Los profesores deben explicar claramente las expectativas para que los estudiantes elijan cómo y cuándo interactuar con sus compañeros e instructores, así como con el contenido del curso.

Los educadores tuvieron la oportunidad de probar nuevos enfoques y estrategias centradas en el alumno que se mantendrán al regresar al campus. No teníamos la capacidad de conocer si nuestros estudiantes estaban perdidos o darles retroalimentación inmediata como en el aula, por lo que usamos tecnologías digitales para entender su nivel de comprensión. Se generaron informes para garantizar la finalización y el éxito de las tareas.

Estos cambios nos permitirán enfocarnos más en los objetivos del curso y cubrir lo más importante en nuestras clases, tomarnos el tiempo de conocer a nuestros alumnos individualmente y usar nuevas herramientas tecnológicas para impulsar la enseñanza y el aprendizaje. Con suerte, esta transformación se consolidará en todas las modalidades a medida que avanza el semestre.

8 lecciones de la pandemia para la enseñanza

Al tener una variedad de opciones de aprendizaje, evaluaciones y recursos para conectar con los estudiantes, pude mantener el interés y satisfacer sus necesidades en un momento desafiante. Pasé de temer el cambio a emocionarme por hacer las cosas de manera diferente. Espero implementar estas mejores prácticas en todas mis clases este otoño.

1. Diseño asíncrono

Ya sea en la enseñanza en línea, presencial o híbrida, el diseño asíncrono es imprescindible. Los estudiantes deben tener la oportunidad de aprender por sí mismos, cuando y donde quieran. El aprendizaje asíncrono les permite completar tareas independientes, revisar el material, tomarse el tiempo de procesar el contenido y hacer preguntas según sea necesario, a su propio ritmo.

El componente sincrónico, en el campus o a través de Zoom, les permite conectar con el profesor y los compañeros si lo necesitan. Si bien las sesiones sincrónicas pueden no ser obligatorias, se debe incentivar la asistencia. Por ejemplo, es posible que los estudiantes no quieran faltar a clase por temor a perderse algo importante. Una combinación de asincronía y sincronía enriquece y personaliza la experiencia de aprendizaje.

2. Conectar con los estudiantes

Para mantener a los estudiantes motivados, se pueden usar discusiones semanales y videos. Así, se sienten más conectados, comprenden mejor las expectativas y tienen una idea más clara de las tareas que deben entregar cada semana. Además, los comentarios detallados sobre las tareas y las felicitaciones periódicas funcionan bien para animar y motivar a los estudiantes.

La comunicación y colaboración entre estudiantes son importantes, especialmente en el entorno virtual. Los foros de discusión y las salas de reuniones de Zoom son formas comprobadas de construir comunidades de aprendizaje en línea cohesionadas y respaldar la perseverancia y el éxito de los estudiantes. Las comunidades académicas y las conexiones personales con los compañeros de clase y los profesores pueden ser gratificantes, al tiempo que mejoran la participación de los estudiantes y su motivación académica.

El año pasado, los estudiantes  tuvieron la oportunidad de participar, conectarse, colaborar y comunicarse en sus clases. La creación de grupos de apoyo y la conexión de los estudiantes con sus compañeros a través de discusiones de Zoom o LMS, junto con tutorías en el campus y en línea, será una parte integral de las clases este otoño.

Además de las horas de conexión (oficina) a través de Zoom, los estudiantes se conectan para discutir lecturas, trabajos o eventos actuales fuera del horario normal de clases. Los estudiantes también encuentran otras formas de conectarse con sus compañeros a través de la comunidad.

3. Trabajo en equipo

Aunque muchos estudiantes se quejan de los proyectos grupales, pueden ser más productivos, creativos y estar más motivados cuando trabajan en equipo, tanto en el campus como virtualmente. Varios estudios demuestran que las experiencias grupales contribuyen al aprendizaje, la retención y el éxito general de los estudiantes, así como al desarrollo de muchas habilidades relevantes en el mundo empresarial. Trabajar en proyectos grupales les enseña sobre comunicación, formación de equipos, gestión del tiempo, resolución de conflictos, confiabilidad y responsabilidad. Al trabajar juntos, los estudiantes pueden abordar proyectos más difíciles y expandir su pensamiento crítico. El año pasado, descubrimos que los estudiantes se sentían más aislados y querían un grupo de compañeros con el que colaborar para obtener apoyo adicional.

4. Lecciones grabadas

Proporcionar a los estudiantes diapositivas narradas y tutoriales en video les permite personalizar su aprendizaje, a su propia velocidad, de forma asíncrona. Quienes se conectan sincrónicamente pueden reproducir estas diapositivas y grabaciones en su tiempo libre para asegurar la comprensión de los temas y las tareas posteriormente.

5. Mejorar la tecnología y los servicios

Para garantizar que se atiende a todos los estudiantes, se pueden ampliar los servicios de tutoría, mejorar el soporte técnico y ofrecer servicios bibliotecarios y de asesoramiento. Estos servicios de apoyo son una necesidad (tanto en línea como en el campus) para asegurar que todos los estudiantes reciben la ayuda que necesitan "justo a tiempo".

La tecnología promueve la flexibilidad, el aprendizaje colaborativo y el compromiso, proporcionando análisis de los alumnos y de los cursos con mayor facilidad. La tecnología puede y debe utilizarse para impartir cursos de formas nuevas, innovadoras y eficaces en cualquier modalidad, pero debe haber un equilibrio. Nunca se debe usar la tecnología sin una finalidad.

6. Varía tus tareas

Incluye una combinación de opciones de aprendizaje para que tus alumnos puedan elegir, pero no tantas como para abrumarlos. Considera evaluaciones de alto y bajo riesgo, actividades grupales y evaluaciones orales. Combina estas actividades y haz que el curso sea desafiante, pero a la vez interesante, significativo y divertido.

7. Establece expectativas claras

Para llegar a todos los alumnos, hemos aprendido que debemos ser aún más claros con las expectativas y las instrucciones del curso. Al proporcionar a los estudiantes una ruta de aprendizaje fácil de navegar y múltiples formas de revisar el material y completar las tareas, junto con recursos y herramientas de apoyo en caso de problemas, los estudiantes tienen más éxito en todos los modos de aprendizaje.

8. Utiliza los recursos de manera eficiente

No inventes nada nuevo, pero utiliza los recursos de apoyo tanto como sea posible. Colabora con tus compañeros y enseña en equipo, si es posible, para compartir la carga y dar a los alumnos otro punto de vista. Elimina la confusión del curso para evitar distracciones y crear un entorno de aprendizaje más intencional. La enseñanza remota combinada con la tradicional permite continuar colaborando durante emergencias locales o globales, ampliando nuestro alcance. Si no nos adaptamos ni hacemos los cambios necesarios, fracasaremos como institución.

Volver a cómo se hacían las cosas antes no es una opción ni lo mejor para nuestros estudiantes.

Hace solo unos años, muchos pensaban que el aprendizaje remoto no era efectivo y que los estudiantes no iban a tener éxito. Pero ha quedado muy claro que la enseñanza y el aprendizaje remoto funcionan, y los estudiantes pueden aprender desde cualquier lugar con el contenido, las herramientas, los recursos y el apoyo adecuados.

 

Oportunidades en el horizonte

Los desafíos del año pasado nos han ayudado a construir entornos de aprendizaje flexible y desarrollar estudiantes independientes. Las instituciones tuvieron que analizar detenidamente cómo enseñan y aprenden los estudiantes. Con las clases híbridas, pueden elegir cómo y cuándo quieren aprender y apropiarse de su aprendizaje.

Una vez que la pandemia termine, puede suceder otra catástrofe, pero la resiliencia que hemos visto en nuestros profesores y estudiantes es notable. Los instructores hicieron cambios rápidos en los métodos de enseñanza, transformaron el plan de estudios y utilizaron nuevas herramientas digitales. Se convirtieron en superhéroes, adaptándose a los cambios a un nivel extraordinario, anteponiendo las necesidades de los estudiantes al repensar el diseño y la impartición de los cursos.

 

Una mejor normalidad

Cuando hablamos de volver a la normalidad, estoy convencido de que será una nueva y mejor normalidad. Nos hemos dado cuenta de que es posible adaptarse a muchos estilos de aprendizaje diferentes. Al proporcionar a los estudiantes y profesores los recursos de hardware y software que necesitan, utilizar tecnologías flexibles y brindar capacitación sobre las diferentes oportunidades de enseñanza, se pueden tomar decisiones sobre cuándo, cómo y dónde se lleva a cabo.

En el aula pueden haber limitaciones de tiempo, pero a través del aprendizaje a distancia o remoto, los estudiantes pueden trabajar a su propio ritmo. La educación debe dejar de funcionar desde la talla única para llegar a todos los estudiantes. Los estudiantes quieren recursos digitales en sus clases, junto con proyectos de colaboración y en equipo para apoyo adicional.

El hecho de que se pueda cubrir más en el aprendizaje a distancia no significa que debamos hacerlo. Los instructores deben averiguar qué es lo más importante y omitir los extras. Necesitamos tomarnos un tiempo para enfocarnos en las conexiones y conocer a nuestros estudiantes. ¡Menos es más!

Profundiza en las habilidades más esenciales y ofrece ayuda adicional donde y cuando se necesite.

Un futuro más equitativo

Las instituciones saben desde hace un tiempo que existían desigualdades, pero se exacerbaron aún más con la covid-19. La negligencia hacia ciertas poblaciones se puso en relieve. En el futuro, espero que podamos comenzar a recrear sistemas de práctica que ayuden a nuestros estudiantes a un mayor nivel y hagan que el aprendizaje sea más equitativo para todos. La pandemia nos ha demostrado que hay más de una forma de ir a launiversidad. A medida que el mundo vuelve a la normalidad, los estudiantes esperan una educación que sea lo suficientemente flexible como para adaptarse a sus vidas en caso de otra emergencia local o global. El modelo Learn Anywhere brinda a nuestros estudiantes esa flexibilidad. Nuestros estudiantes se están volviendo aprendices más fuertes e independientes. Pueden elegir cómo aprenden y prosperan.

Sandy Keeter is a Professor in the Information Technology Department at

Seminole State College in Florida. Este artículo fue traducido al español por Cengage Latinoamérica, la

La entrada original se encuentra aquí.

 

Los educadores son sólo humanos. Todos cometemos errores, y este año nos dio muchas oportunidades para equivocarnos frente a los estudiantes.

Pero los errores son parte del proceso de aprendizaje. Y los mejores, por dolorosos que sean en el momento, nos hacen reír al mirar atrás.

7 divertidas confesiones de docentes durante las clases en línea

Compartimos 7 divertidas confesiones de docentes durante las clases en línea de siete valientes educadores que narran sus contratiempos más divertidos enseñando en línea para que todos podamos aprender de ellos y reírnos juntos:

* Las presentaciones fueron editadas por extensión.

1ª lección aprendida: Cerrar la ventana del chat

Utilizo Zoom para todas mis reuniones de clase y horas de oficina. Tenía un estudiante que quería reunirse conmigo uno a uno. Revisamos su periódico, hablamos durante unos 30 minutos y luego se fue de la reunión.

Aunque abandonó la reunión, mi ventana de Zoom se minimizó y mi cámara seguía encendida.

Aproximadamente una hora después, estaba disfrutando con música y respondiendo correos electrónicos cuando escuché un "¿Hola?" desde los altavoces de mi computadora. Salté fuera de mi piel. Aparentemente, el PADRE del estudiante vio el enlace en la computadora de su familia y se unió a mi reunión.

Ese día aprendí: 1) poner una sala de espera en su reunión de Zoom, 2) terminar siempre la reunión para todos o dejar su propia reunión y 3) en caso de duda, ¡APAGAR la cámara!

Meses después, estaba en otro Zoom con el estudiante. Su padre pasa junto a la computadora y dice: "¿Esa es Dancing Queen?"

2ª Lección aprendida: Investiga antes de la clase

Mientras enseñaba literatura, necesitaba una foto de la poeta Emily Dickinson. Fui a Google para buscar imágenes en vivo en clase. ¡GRAN ERROR!

No tenía idea de que Emily Dickinson también era el nombre de una estrella de cine para adultos.

3ª Lección aprendida: sigue sus propios consejos

Escribí un blog sobre "vestir el papel" cuando presenté a los estudiantes este otoño, pero no hice caso de mis propios consejos y un día usé pantalones cortos. Mientras presentaba, tuve que levantarme para cerrar la puerta cuando todos mis detectores de humo comenzaron a sonar a la vez. Entonces, además del constante pitido de fondo, mis alumnos me vieron en pantalones cortos mientras me levantaba para cerrar la puerta.

Recibí varios comentarios en el chat que decían: "¡Buen traje, profesor!"

 4ª Lección aprendida: Apagar el micrófono

Durante una conferencia en línea para mi clase de estadística empresarial, un padre entró a la cocina de un estudiante que había dejado el micrófono encendido. Mientras estaba respondiendo una pregunta, el padre preguntó cómo iba la clase. El estudiante respondió: "Dios mío, él está hablando todo el tiempo, pero no entiendo ni una sola palabra de lo que dice".

El chat de Zoom estalló en carcajadas. Recibí docenas de correos electrónicos de inmediato que me decían que el estudiante estaba muy equivocado y que esta es una gran clase.

Y nunca volví a ver al estudiante en clase.

5ª Lección aprendida: los estudiantes siempre te sorprenderán

Establecí un límite de tiempo incorrecto para mi examen parcial digital en una clase: ¡ocho minutos apresurados! De hecho, un estudiante me envió un correo electrónico diciendo; “¡Bien, desafío aceptado! Corrí a mitad de período y obtuve un 90 ".

¡Esa estudiante realmente sabía sus cosas y estaba orgulloso! Pero corregí mi error para todos los demás.

6ª Lección aprendida: Sacar a las mascotas

Durante un examen por Zoom, un estudiante se olvidó de apagar su micrófono. Su perro siguió ladrando y luego siguió ahuyentando al perro.

Todavía no sabía cómo silenciar a un participante, por lo que todos los estudiantes de la clase comenzaron a chatear para decirle que silenciara. Estaban locos.

Cuando finalmente empujó al perro fuera de su habitación y cerró la puerta, notó todos los mensajes para él en el chat y se disculpó.

7ª Lección aprendida: Estar en el lugar equivocado

Tenía un estudiante que no encontraba la tarea en el sistema de gestión de cursos en línea. ¡Ella siguió mis instrucciones y simplemente no lo vio!

Íbamos y veníamos por correo electrónico e incluso le pedí que me enviara una foto de la pantalla de su computadora. La imagen mostraba una página en blanco donde sabía que debería estar la tarea. Sé que otros estudiantes ya estaban trabajando en la tarea, por lo que no estaba de mi parte, pero estas cosas suceden con una primera tarea. Hice que el estudiante probara diferentes navegadores, ejecutara una verificación de tecnología y finalmente usé una herramienta de videoconferencia para poder tomar el control de su pantalla de manera activa y descubrir que su profesor y sus cursos no coincidían.

Ella estaba buscando mi tarea en un curso de profesor diferente.

¡Enseñar en línea no tiene por qué ser doloroso! Para aumentar tu confianza en la enseñanza en línea y asegurarte de tener un curso virtual sólido, revisa nuestras entradas pasadas o nuestro webinar sobre el diseño de videoconferencias atractivas.

Para los instructores, la gestión del tiempo es crítica. Todos conocemos profesores que se encuentran en un constante estado de estrés. Ya sea que estén retrasados ??con la calificación, corriendo para terminar una propuesta o un artículo o hasta las 2 a.m. para preparar una presentación para la clase del día siguiente, estos instructores parecen estar jugando un juego interminable de ponerse al día.

Es agotador, por eso me alegra decir que no soy uno de ellos.

Antes de que pienses que estoy presumiendo lo humilde que soy, déjame explicarte. Mi capacidad para mantener mi vida en equilibrio comienza con un don innato para la organización, que ha sido evidente desde que tenía ocho años, cuando creé mi propia biblioteca infantil (¡completa con un catálogo de tarjetas y un sistema de préstamo!).

Desde entonces, he pensado mucho en mis métodos; He esbozado a continuación los principios más importantes y orientadores de gestión del tiempo para instructores a los que vuelvo regularmente.

Evitar la procrastinación

No es ningún secreto que la procrastinación provoca ansiedad. Entonces, me mantengo al tanto de lo que debo hacer para poder relajarme más tarde; Una de las formas en que hago esto es mantener los tiempos críticos al mínimo. Termino de planificar el plan de estudios del próximo semestre durante los períodos de inactividad en el período actual para poder disfrutar el descanso entre semestres.

Califico y devuelvo papeles o tareas dentro de una semana, por lo que no los tengo colgando sobre mí como una nube negra. Intento escalonar las fechas de entrega en mis clases, por lo que no me enfrento a una gran cantidad de tareas para calificar, que es el mayor aguafiestas que conozco.

Si bien la procrastrinación es tentadora, es la sentencia de muerte para encontrar el equilibrio como profesor universitario. Entonces, sigue el consejo de Nike y simplemente hazlo. La fecha de vencimiento de esa propuesta de conferencia no es un secreto de estado: tú sabes cuándo debe ser terminado.

Del mismo modo, sentirse completamente atado porque tienes que enseñar y terminar el trabajo del comité lo antes posible es completamente evitable. He aprendido que cuando me deshago del trabajo que prefiero posponer, puedo tomar una clase de yoga (o lavar la ropa) con la mente libre.

Trabajar estratégicamente

Trabajar estratégicamente significa agilizar. Toma tus tareas más pesadas y descubre la mejor manera de superarlas de la manera más eficiente posible. Tengo un colega que cambia sus cursos cada trimestre y lo ha estado haciendo durante 25 años. Este trabajo innecesario e ineficiente lleva a sentir presión y a no tener tiempo para disfrutar de la vida.

Si no sabes por dónde empezar, recuerda el método A-B-C. Haz una lista de todo lo que hay que hacer, ya sea para el trabajo o tu vida cotidiana. Asigna una A a las tareas que deben completarse de inmediato para evitar un resultado grave. Etiqueta las responsabilidades que pueden esperar un poco con una B. Y los elementos C pueden posponerse hasta convertirse en una B o una A.

Pon límites

Los instructores están bajo presión para desarrollar una carrera y, a menudo, lo hacen al ofrecerse como voluntarios para un trabajo adicional, permanecer más tiempo que las horas de oficina para acomodar a los estudiantes o asistir a una conferencia para la que realmente no tienen tiempo.

Pero nuestros trabajos consumen fácilmente el tiempo familiar, el tiempo de diversión y el tiempo de inactividad, por eso es importante establecer límites. Ya no escribo cartas de recomendación para estudiantes que no recuerdo o que no puedo apoyar de todo corazón. También solo rehago las tareas que no funcionan.

Artículo original por: Janet Mizrahi en inglés, traducido por: Perla Avila

Many educators in schools with low supplemental educational services (SES) and significant populations of African American and Latino students are in a no-win scenario. They focus tremendous time on math and language arts instruction, cut time devoted to other academic areas and specials, but still struggle to make meaningful improvements in test scores.

When they double down and devote even more time to test preparation and further narrow the curriculum, sustained results are rarely better.

Star Trek's Captain Kirk, then a Starfleet Cadet, found himself in a similar scenario known as the Kobayashi Maru, a training simulation in which a cadet would either attempt to save the occupants of a disabled freighter in the Klingon Neutral Zone -- and thereby be attacked and boarded -- or stay out of the Neutral Zone and consign the occupants to capture or death. Captain Kirk "cheats" and creates an alternate scenario, defusing the opposition and allowing him to save the freighter and preserve his rescuing vessel. For more about the Kobayashi Maru and its significance for leadership, read this Forbes.com article.

The ability to forge a new path in a no-win situation has come to be known as finding a Kobayashi Maru solution. And it's time for educators to learn this lesson from Star Trek.

Social-Emotional and Character Development Is Essential

Devote 15 minutes of instructional time each day, every day, or a close equivalent, to systematic, multiyear, high-quality promotion of students' social-emotional and character development (SECD). The paradox of taking away this "academic" instructional time is that it will have the effect of making the rest of the instructional day more effective.

Students' emotional barriers to learning, and lack of learning-to-learn skills, act to weaken the impact of even the best curricular content being conveyed. Failure histories create lowered expectations of academic success that, for most at-risk students, serve as self-fulfilling prophecies.

The director of the Institute for Emotionally Intelligent Learning, Ed Dunkelblau, Ph.D., elaborates:

"The lesson of the Kobayashi Maru is that in difficult situations, linear thinking will yield predictable, unacceptable results. It is impossible to change the game from inside the game. SECD offers an alternative to linear 'more, better, or longer' thinking as it relates to academic instruction. As Captain Kirk explains in Star Trek II, it changes the conditions of the scenario; it offers a way for educators to influence academic outcomes by addressing more than academics."

SECD creates new arenas for success, for valued expression, for sharing feelings, and for a renewed sense of purpose beyond test scores. Educators know that most standardized tests do not adequately reflect their students' true capabilities. Students are more than their scores.

Taking a Stand

The Kobayashi Maru, the lesson from Star Trek, is that social, emotional, character, and intellectual development and competence are inextricably interconnected.

It is a reminder, a call to action, not a revelation. Theodore Roosevelt said that educating someone in mind and not in morals was creating a menace to society; Martin Luther King, Jr. said that intelligence plus character is the goal of true education.

The Captain Kirks of education must stop doubling down on traditional academic instructional time and test preparation and instead devote instructional time to social-emotional and character development and its integration throughout the school day. The highest obligation of educators is to prepare students for the future life challenges they will face in college and in their careers, and to prepare them for a life of civic responsibility and participation.

Each day, educators, particularly those of high-risk children of color, face their own Kobayashi Maru. Taking the traditional path is no longer an ethically defensible choice. It is time to boldly go where too few educators have gone before.

 

 

See original text: http://goo.gl/anVo0D

La feria CES (consumer electronics show), celebrada anualmente en Las Vegas, no es precisamente una exposición de autos. Sin embargo, estos han acaparado gran parte de la atención en las últimas ediciones, siendo que la electrónica está transformando por completo la experiencia de conducir: modelos que estacionan solos y se localizan desde un smartphone, sistemas de comando por voz, GPS incorporados en los parabrisas indicando rutas alternativas, alertas sonoras de velocidad máxima, pantallas incorporadas con juegos y pasatiempos, wifi y comando lector de correos electrónicos, son algunos de los gadgets que hacen deleitar cada año a curiosos y asistentes.

A mucho menor nivel, por supuesto, me encuentro experimentando una situación coincidente con lo mostrado en Las Vegas. Hace algunas semanas adquirí un vehículo 0 km, y es notable la cantidad de tareas, funciones y preocupaciones que uno ya no debe atender: las puertas se traban solas al superar los 10km/h, una sirena se activa a más de 30km/h si piloto y copiloto no tienen abrochado el cinturón de seguridad, los limpiaparabrisas se activan en forma automática cuando llueve, las luces se encienden solas cuando oscurece, el celular se conecta automáticamente al bluetooth al poner el auto en marcha, la temperatura interior se regula en forma automática, y con solo tener la llave en el bolsillo el auto ya puede ser encendido sin siquiera tener que introducirlo dentro de un orificio o hendidura que oficie de interruptor general del vehículo. 25 años atrás, todas estas cuestiones demandaban gran atención y pericia por parte del conductor, y un descuido ponía en serio riesgo la vida de los pasajeros.

Los autos actuales, inteligentes, demandan menor pericia y atención 360º por parte del conductor. Si antes los autos podían ser conducidos por expertos, hoy pueden ser comandados por un neófito, lo cual me lleva a pensar si existe algún tipo de correlación entre la inteligencia del auto y la del conductor. Mi auto inteligente, en definitiva, ¿me libera de la necesitad u obligación de poseer un nivel suficiente de inteligencia que me habilite a operar toda esa maquinaria? Este nuevo coche inteligente, por lo tanto, ¿me hace más estúpido en la misma proporción? ¿Estoy realmente frente a un juego de suma 0? Este razonamiento me condujo irremediablemente a un concepto desarrollado por Nicholas Carr (¡con doble r!). Veamos.

Carr es un pensador de estos tiempos. Con formación académica humanística en literatura en los Estados Unidos, escribe y conferencia en los lugares más prestigiosos del mundo sobre las implicancias de la tecnología en el orden social, económico y en el mundo de los negocios. En uno de sus libros más aclamados, The big switch, rewiring the world, from Edison to Google (el gran cambio, recableando el mundo, desde Edison hasta Google), publicado en 2008, insinúa las ideas que ese mismo año expuso en forma provocadora en un artículo en The Atlantic Monthly bajo el título: Is Google making us stupid? (¿Google nos está volviendo estúpidos?). La tesis central del artículo es que nuestra capacidad de reflexión, concentración y contemplación se ve afectada debido a la forma en que “consumimos” la abundante información que hoy nos provee la red. Y, en el proceso, se resiente nuestra capacidad de lectura, pensamiento y entendimiento. En definitiva, se afecta nuestra inteligencia. O sea, nos estupidizamos.

La Real Academia Española define la inteligencia como la "capacidad para entender o comprender" y como la "capacidad para resolver problemas", sirviéndose de la percepción (capacidad de recibir información) y de la memoria (capacidad de almacenar información). Un individuo es menos inteligente cuando estas capacidades están en disonancia u operan en forma defectuosa. En principio, la hipótesis de Carr descansa sobre la idea de la baja capacidad de concentración o alta facilidad de distracción del lector. Condicionada la capacidad de leer textos extensos, considerados complejos o grandes corpus argumentativos, se resiente el input objeto de análisis, afectándose nuestra percepción cognitiva. A partir de allí, continúa Carr, se produce un mecanismo adaptativo evolutivo de captura de información llamado skimming activity, o rascado en superficie, que hace que solo tomemos lo que dice el titular de un diario, el índice de un libro, el summary de un paper académico, o los primeros 2 o 3 párrafos de un hipertexto, para pasar en seguida a otra noticia, texto o tarea.

A pesar del escepticismo de Carr respecto de las bondades de la nueva sociedad interconectada y sobre informada, y teniendo en cuenta situaciones igualmente conflictivas frente a los choques de paradigmas vividos en época de Sócrates con los primeros escritos (¿se afectará la memoria y la gente se volverá más olvidadiza?, planteaba) y en el siglo XIV con la invención de la imprenta, el autor nos pide que seamos cautos y escépticos con su pesimismo. Por supuesto que su trabajo continuó la línea argumentativa aquí planteada, en 2010 publicó The shallows, what the internet is doing to our brains (los superficiales, lo que internet está haciendo a nuestros cerebros), en donde expande con fuerza los argumentos insinuados en 2008. Recientemente volvió a la carga con su última obra, The Glass Cage (la jaula de vidrio), tal vez su mejor elaboración en favor de su argumento.

Con este planteo de Carr vuelvo a mi nuevo car. ¿Para qué necesito un auto? En esencia, para ir desde A hasta B, en forma segura y sin contratiempos. Mi anhelo de máxima es que un día pueda subir a un auto y que, sin necesidad de decir ni hacer nada, cumpla con ese objetivo simplemente interpretando mis pensamientos. Siendo así, entiendo que cada avance tecnológico del auto no me hace más estúpido, sino que me libera tiempo, de la misma manera que la libre disposición de la información en la web lo hace. La idea de una web 3.0, interpretativa, apunta en esa dirección y no con el objetivo de volvernos más shallows, superficiales, sino para permitirnos asignar nuestro potencial perceptivo y cognitivo a actividades que nos permitan realizarnos más libremente como seres humanos. Y si en el camino debemos desaprender prácticas y costumbres que llevamos haciendo hace décadas, ¿cuál es el problema? Al final de cuentas, somos una especie que evoluciona y se transforma a medida que transformamos nuestro entorno. Esa es la historia de nuestra civilización, y parece que estamos en la antesala de uno nuevo orden de cosas.

Bienvenido el cambio, y ¡bienvenidos los autos inteligentes, el mío incluido!

Por Juan María Segura, Septiembre 2015

A little more than a year ago, the American Academy of Pediatrics issued a policy statement saying that all pediatric primary care should include literacy promotion, starting at birth.

That means pediatricians taking care of infants and toddlers should routinely be advising parents about how important it is to read to even very young children. The policy statement, which I wrote with Dr. Pamela C. High, included a review of the extensive research on the links between growing up with books and reading aloud, and later language development and school success.

But while we know that reading to a young child is associated with good outcomes, there is only limited understanding of what the mechanism might be. Two new studies examine the unexpectedly complex interactions that happen when you put a small child on your lap and open a picture book.

This month, the journal Pediatrics published a study that used functional magnetic resonance imaging to study brain activity in 3-to 5-year-old children as they listened to age-appropriate stories. The researchers found differences in brain activation according to how much the children had been read to at home.

Children whose parents reported more reading at home and more books in the home showed significantly greater activation of brain areas in a region of the left hemisphere called the parietal-temporal-occipital association cortex. This brain area is “a watershed region, all about multisensory integration, integrating sound and then visual stimulation,” said the lead author, Dr. John S. Hutton, a clinical research fellow at Cincinnati Children’s Hospital Medical Center.

This region of the brain is known to be very active when older children read to themselves, but Dr. Hutton notes that it also lights up when younger children are hearing stories. What was especially novel was that children who were exposed to more books and home reading showed significantly more activity in the areas of the brain that process visual association, even though the child was in the scanner just listening to a story and could not see any pictures.

“When kids are hearing stories, they’re imagining in their mind’s eye when they hear the story,” said Dr. Hutton. “For example, ‘The frog jumped over the log.’ I’ve seen a frog before, I’ve seen a log before, what does that look like?”

The different levels of brain activation, he said, suggest that children who have more practice in developing those visual images, as they look at picture books and listen to stories, may develop skills that will help them make images and stories out of words later on.

“It helps them understand what things look like, and may help them transition to books without pictures,” he said. “It will help them later be better readers because they’ve developed that part of the brain that helps them see what is going on in the story.”

Dr. Hutton speculated that the book may also be stimulating creativity in a way that cartoons and other screen-related entertainments may not.

“When we show them a video of a story, do we short circuit that process a little?” he asked. “Are we taking that job away from them? They’re not having to imagine the story; it’s just being fed to them.”

We know that it is important that young children hear language, and that they need to hear it from people, not from screens. Unfortunately, there are serious disparities in how much language children hear — most famously demonstrated in a Kansas study that found poor children heard millions fewer words by age 3.

But it turns out that reading to — and with — young children may amplify the language they hear more than just talking. In August,Psychological Science reported on researchers who studied the language content of picture books. They put together a selection from teacher recommendations, Amazon best sellers, and other books that parents are likely to be reading at bedtime.

In comparing the language in books to the language used by parents talking to their children, the researchers found that the picture books contained more “unique word types.”

“Books contain a more diverse set of words than child-directed speech,” said the lead author, Jessica Montag, an assistant research psychologist at the University of California, Riverside. “This would suggest that children who are being read to by caregivers are hearing vocabulary words that kids who are not being read to are probably not hearing.”

So reading picture books with young children may mean that they hear more words, while at the same time, their brains practice creating the images associated with those words — and with the more complex sentences and rhymes that make up even simple stories.

I have spent a great deal of my career working with Reach Out and Read, which works through medical providers to encourage parents to enjoy books with their infants, toddlers and preschoolers. This year, our 5,600 program sites will give away 6.8 million books (including many to children in poverty), along with guidance to more than 4.5 million children and their parents. (The group also provided some support to Dr. Hutton’s research.)

Studies of Reach Out and Read show that participating parents read more and children’s preschool vocabularies improve when parents read more. But even as someone who is already one of the choir, I am fascinated by the ways that new research is teasing out the complexity and the underlying mechanisms of something which can seem easy, natural and, well, simple. When we bring books and reading into checkups, we help parents interact with their children and help children learn.

“I think that we’ve learned that early reading is more than just a nice thing to do with kids,” Dr. Hutton said. “It really does have a very important role to play in building brain networks that will serve children long-term as they transition from verbal to reading.”

And as every parent who has read a bedtime story knows, this is all happening in the context of face-time, of skin-to-skin contact, of the hard-to-quantify but essential mix of security and comfort and ritual. It’s what makes toddlers demand the same story over and over again, and it’s the reason parents tear up (especially those of us with adult children) when we occasionally happen across a long-ago bedtime book.

See original text: http://goo.gl/L35Eei

gimnasia cerebralEl cerebro es un órgano que tenemos que cuidar a lo largo de toda nuestra vida, esta técnica permitiría mejorar el rendimiento escolar. Se basa en una serie de ejercicios corporales para despejar la mente, enfocar la atención y revertir casos de hiperactividad, dislexia y trastornos de conducta, entre otros.

La “gimnasia cerebral” es una técnica que propone generar nuevas conexiones neuronales para lograr el equilibrio y mejorar el aprendizaje. Denominada “brain gym” o “gimnasia cerebral”, busca detectar y equilibrar las tensiones que se acumulan a lo largo de la vida en el área de aprendizaje y también en el desarrollo de la creatividad y el logro de metas.

Se trata de un conjunto de ejercicios que se pueden practicar en cualquier lugar y momento, una rutina que permite integrar distintas partes del cerebro para resolver problemas como la dislexia, la hiperactividad, el déficit de atención y mejorar habilidades como la concentración, la organización, la lectura o la escritura, entre otras.

Creada por el educador y sociologo Paul Dennison, quien en 1969 fundó el concepto de kinesiología educativa en su Centro de Aprendizaje de California, Estados Unidos, la gimnasia cerebral se propone hacer de cualquier habilidad una acción refleja y automática. Algo que en algún momento fue complicado como leer o conducir, pasa a ser fácil y cotidiano.

La clave de la gimnasia cerebral es la integración de los hemisferios cerebrales ya que, generalmente, los bloqueos de aprendizaje se deben a que la persona esta trabajando con un solo hemisferio y por eso no se pude procesar la información, el cerebro actúa unilateralmente y recibe datos pero no los integra, lo que sugiere un mal manejo de la lateralidad.

Para esto, es necesario hacer una serie de ejercicios que permiten lograr el equilibrio. Al caminar nos equilibramos alternando el pie izquierdo con el derecho, lo que supone una conexión de movimientos opuestos, izquierdo y derecho, atrás y adelante, superior e inferior, lo que fomenta un estado integrado en el cerebro. El equilibrio se restablece mediante la realización del “PACE”, un acrónimo que significa positivo, claro, energético y activo. Estas son las cuatro cualidades necesarias para el aprendizaje personal con un cerebro totalmente integrado y los ejercicios correspondientes que contienen las cualidades de energizar, aclarar, activar y positivo.

Existe una serie de 26 movimientos corporales sencillos que ayudan a conectar ambos hemisferios del cerebro, se recomienda realizar los ejercicios todos los días por 30 segundos y repetir cada uno unas 10 veces, los cuales pueden realizarse en cualquier parte: en la oficina, la escuela, el hogar.

A continuación te presentamos 7 de estos ejercicios para que puedas empezar a calentar tu cerebro:

1. Gateo cruzado

Tocar enérgicamente la rodilla izquierda con el codo derecho y viceversa.

• Activa el cerebro para mejorar la capacidad media visual, auditiva, kinesiológica y táctil.
• Favorece la concentración.
• Mejora los movimientos oculares.
• Mejora la coordinación.

2. La lechuza

Poner una mano sobre el hombro del lado contrario, apretándolo firme, y girar la cabeza hacia ese lado. Respirar profundamente y sacar el aire girando la cabeza hacia el hombro contrario. Repetir el ejercicio con el otro lado.

• Estimula la comprensión lectora.
• Libera la tensión del cuello y hombros.

3. Doble Garabateo

Dibujar con las dos manos al mismo tiempo, hacia adentro, afuera, arriba y abajo.

• Estimula la escritura y la motricidad fina.

4. Botones del cerebro

Poner una mano en el ombligo y con la otra mano dibujar ‘unos botones imaginarios’ en la unión de la clavícula con el esternón, haciendo movimientos circulares en sentido del reloj.

• Estimula la vista.
• Mejora la coordinación bilateral.

5. Bostezo enérgico

Poner la yema de los dedos en las mejillas, simular un bostezo y hacer presión con los dedos.

• Estimula la expresión verbal y la comunicación.
• Oxigena el cerebro, relaja la tensión del área facial.
• Mejora la visión.

6. Ocho perezoso o acostado

Dibujar imaginariamente o con lápiz y papel, un ocho grande ‘acostado’ (de manera horizontal: ?). Se comienza a dibujar en el centro y se continúa hacia la izquierda, se vuelve al centro y se termina el ocho al lado derecho.

• Estimula la memoria y la comprensión.

7. Sombrero del pensamiento

Sombrero del pensamiento, técnica de gimnasia mental

Poner las manos en las orejas y pasar los dedos sobre todos los pliegues del oído, empezando desde el conducto auditivo hacia afuera.

• Estimula la capacidad de escucha.
• Ayuda a mejorar la atención, la fluidez verbal y a mantener el equilibrio.

Texto original: http://goo.gl/NsArnn

Un niño de ocho años se afana en repetir una y otra vez el mismo videojuego hasta salvar a toda la población de una aldea costera de un tsunami, en un programa creado en Singapur por un artista mexicano que mezcla aprendizaje y diversión.

En "Niña Tierra 2", el nombre del juego, el usuario debe mediar entre la protagonista y los distintos ciudadanos que viven en los escenarios con el objetivo de recabar información a fin de preparar a la ciudad ante la llegada del desastre natural.

El usuario cuenta con un presupuesto, limitado según el nivel de dificultad previamente elegido, que puede invertir en educación o la construcción de infraestructuras, entre otras cosas.

"La herramienta más poderosa en el juego es la educación porque impacta en el comportamiento de las personas, mientras que las más caras, como son las tecnológicas o la construcción de infraestructuras, no siempre son las más efectivas", señala el mexicano Isaac Kerlow, desarrollador del juego en colaboración con el Observatorio Terrestre de Singapur.

El programa de estrategia, pensado para niños de entre 8 a 17 años, ha llamado la atención de varias universidades y al menos una decena de centros científicos de Latinoamérica.

"Niña Tierra 2", que saldrá de manera gratuita a finales de año a las tiendas digitales de Android y Apple traducido a una gran variedad de idiomas, mezcla conceptos teóricos y el esparcimiento, con una notable pizca de humor.

Leer original aquí

Oaxaca,México.-El Sistema de Aprendizaje con Tecnología de la Información y Comunicación -SATIC XXI- del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) pone a disposición de escuelas de primaria de la entidad, el taller de robótica, denominado  “Robotic”, con el fin de acercar a los estudiantes oaxaqueños, las nuevas tendencias en tecnología educativa para incluirlas en su proceso de enseñanza-aprendizaje.

cobaoroboticaEl objetivo de “Robotic” es desarrollar el pensamiento lógico y matemático de los estudiantes, así como su inteligencia y su creatividad al momento de construir los robots, así mismo estudiar diferentes áreas del conocimiento tales como mecánica, electricidad, física, electrónica, matemáticas, geometría y programación.

Este taller está a disposición de las escuelas cuyos alumnos estén   interesados en conocer más sobre este laboratorio, porello se invita a directores, maestros o padres de familia para que sus alumnos puedan recibir estos conocimientos,diseñados por SATIC XXI, para niñas y niños del nivel deeducación básica, inscritos en las diferentes escuelas públicas.

 

Leer completo en http://ciudadania-express.com/2014/10/22/para-primarias-a-disposicion-el-taller-de-robotica-denominado-robotic/

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo a través del Plan Ambiental Insitucional, (PAI) realizará durante los días 22, 23, 29 y 30 de agosto, el curso–taller “Educación Ambiental para la Sustentabilidad en la UMSNH: enfoque conceptual y su aplicación en el trabajo universitario”, que tiene como objetivo establecer los criterios que posibiliten el ingreso del plan de estudios universitario, a la cultura de la sustentabilidad.

Dirigido a los Secretarios Académicos de la institución, el curso tendrá como sede la Facultad de Contaduría y Ciencias Administrativas, en la sala audiovisual del Edificio A-5 en Ciudad Universitaria, donde se espera la visita del Secretario Académico de la Universidad, David X. Rueda López, quien tendrá a su cargo la inauguración el día 22, a las 8:45 horas.

Publicado en La Voz de Michoacán
Leer todo el artículo http://www.lavozdemichoacan.com.mx/145899/umsnh-impartira-curso-sobre-educacion-ambiental/

 

Chihuahua, Chihuahua, 30 de abril de 2014. National Geographic Learning | Cengage Learning y la Universidad Autónoma de Chihuahua presentaron el concurso de fotografía digital "Mirada Educativa", que se llevará a cabo por el Laboratorio de Innovación en Experiencias de Aprendizaje (LINNEA), iniciativa conjunta de ambas instituciones, quien buscará detonar un diálogo interuniversitario con alumnos y profesores sobre las experiencias de aprendizaje a nivel superior, a través de imágenes obtenidas mediante dispositivos móviles.

El anunció se llevó a cabo en el Poliforum Cultural Universitario en presencia de rectores y directores de Instituciones de Educación Superior en el Estado, dándose a conocer los detalles del concurso en voz del Rector Enrique Jesús Séañez Sáenz, la Dra. Karen Kovacs, Líder del LINNEA por parte de Cengage Learning, y el Lic. Carlos Castañeda, Coordinador de Tecnologías de la Información de la UACH, quienes explicaron los propósitos y resultados esperados a partir de esta iniciativa inédita que busca conjuntar imagen y tecnología para explorar las experiencias de aprendizaje a nivel superior.

La convocatoria, dirigida a profesores y alumnos de las Instituciones de Educación Superior del Estado de Chihuahua, estará abierta del 30 de abril al 24 de agosto de 2014 y podrá consultarse en la plataforma web de LINNEA http://www.linnealab.org/mirada

El concurso contempla dos categorías: "Aprendiendo en el Siglo XXI", para alumnos y "Enseñando en Siglo XXI", para maestros; en las que los participantes podrán inscribir una fotografía que plasme con creatividad, originalidad y claridad una de tres miradas: la realidad, el contraste y el futuro de la educación superior.

Los trabajos serán evaluados por un jurado integrado por cinco profesionales de reconocida trayectoria en los campos de la fotografía, la educación y la innovación, quienes seleccionarán seis fotografías finalistas. El primer lugar de cada categoría visitará la ciudad de Washington D.C. para conocer las instalaciones de la Sociedad de National Geographic y del Instituto Smithsoniano; los ganadores del segundo lugar realizarán un viaje de exploración y familiarización de un Cenote Maya en el estado de Yucatán; y los terceros lugares recibirán artículos originales de un Explorador National Geographic. Todos los ganadores recibirán dispositivos móviles de última generación, así como acceso a la Biblioteca Virtual National Geographic Learning.

Adicionalmente, y como parte de los estímulos, las instituciones convocantes publicarán un libro electrónico con una selección de las fotografías más destacadas.

Fernando Valenzuela, Presidente de Cengage Learning Latinoamérica, destacó: “Utilizar la fotografía para reflejar el mundo en el que vivimos es uno de los principios de National Geographic, de aquí que en National Geographic Learning busquemos enriquecer las experiencias de aprendizaje con el uso de imágenes que inspiren y expresen una realidad en la educación superior. Por eso estamos contentos de poder participar en la realización de este concurso, para impulsar un diálogo sobre lo que las comunidades universitarios de alumnos y profesores visualizan para el futuro de la enseñanza y el aprendizaje”.

Asimismo, el M.C. Jesús Enrique Séañez Sáenz, Rector de la UACH afirmó: “La sociedad que tenemos con National Geographic Learning | Cengage Learning nos permite acercar a los alumnos de las Instituciones de Educación Superior del Estado de Chihuahua a nuevas herramientas y soluciones educativas; a través de este concurso queremos celebrar la creatividad de las comunidades de aprendizaje a lo largo y ancho de nuestro estado”.

Por su parte, Karen Kovacs, líder de LINNEA por parte de Cengage Learning, comentó: “Nuestra intención es que nuestro Laboratorio apoye en la creación de un foro para el intercambio permanente de ideas y experiencias innovadoras sobre la educación, que permita a las instituciones estatales insertarse en el diálogo regional sobre la innovación y el uso de tecnologías para enriquecer los aprendizajes”.

El evento de premiación, previsto para la segunda semana de septiembre, contará con la presencia del Rector de la UACH, del Presidente para América Latina de National Geographic Learning | Cengage Learning, de representantes de los ámbitos académico, educativo y cultural del Estado, así como de un Explorador National Geographic, quien ofrecerá una conferencia magistral.

Se invita a las comunidades universitarias participar en esta experiencia, compartiendo su mirada educativa, contribuyendo así al desarrollo de un nuevo paradigma para la educación a nivel superior.

 

Acerca de LINNEA
Laboratorio de Innovación en Experiencias de Aprendizaje para América Latina, pionero en la exploración de entornos enriquecidos de aprendizaje. LINNEA es una iniciativa conjunta de National Geographic Learning- Cengage Learning y la Universidad Autónoma de Chihuahua. El Laboratorio realiza proyectos de investigación sobre la relación entre educación, tecnología e innovación; desarrolla plataformas y contenidos digitales, así como metodologías que permitan aprovecharlas para crear nuevas formas de enseñar y de aprender; e impulsa la discusión sobre nuevos paradigmas educativos para el Siglo XXI en América Latina. Para mayor información visite www.linnealab.org
@LINNEA_Lab https://www.facebook.com/pages/Linnea

 

Acerca de National Geographic Learning|Cengage Learning
Compañía líder en el desarrollo de contenidos, tecnologías educativas para los niveles de educación básica y superior, y los mercados profesional y de bibliotecas en todo el mundo. La compañía ofrece contenidos de primera calidad, servicios personalizados y soluciones digitales para cursos que aceleran la participación de los estudiantes y transforman la experiencia de aprendizaje. Cengage Learning tiene su sede en Stamford, Connecticut, y opera en más de 20 países en todo el mundo.
Para mayor información visite www.cengage.com.mx
@CENGAGELATINA https://www.facebook.com/CengageLearningMexico

Acerca de UACH
La Universidad Autónoma del Estado de Chihuahua es una prestigiosa institución de educación superior centrada en el desarrollo tecnológico y la innovación; una de las instituciones públicas más importantes del país. Con un modelo educativo centrado en el aprendizaje, el impulso a la innovación y la tecnología y la vinculación con el entorno; ha sido reconocida por sus importantes aportes al estudio de las tecnologías de la información enfocadas en la educación.

Contacto de prensa Cengage Learning:
Alma Ortega
Clark, Maauad y Asociados
(52-55) 5574 4244 Ext. 116
[email protected]

 

31 de Julio Noche de Museos, Ciudad de México

CONACULTA

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Como cada mes, CONACULTA promueve la vista guiada de los Museos en la Ciudad de México.

Los estudiantes inician un curso con una serie de actitudes, comportamientos, creencias y experiencias que pueden tener un impacto en la interacción con el profesor, los compañeros e incluso el material de la clase. Conforme avanza el curso, es posible que los estudiantes se enfrenten a otras situaciones personales como manejo de tiempo, enfermedades y problemas sociales, que pudieran incrementar sus niveles de estrés y desviarlos de sus metas académicas.
Los alumnos deben responsabilizarse de su salud, su actitud y su bienestar en general. No obstante, como profesor puede usted jugar un papel primordial ayudando a sus alumnos a desarrollar prácticas saludables que mejoren su manejo del estrés y los permita alcanzar el éxito deseado en la escuela.

¿Integra usted temas de bienestar en su curso? Compártanos sus comentarios.

Post publicado en: http://blog.cengage.com/?top_blog=the-relationship-between-student-wellness-and-student-learning

 

Te invitamos a conocer más sobre  Cengage Learning en la  Expo libros y revistas en la Facultad de Contaduría y Administración UNAM.

Como ya es tradición en la FCA, al inicio del semestre se lleva a cabo la Expo Libros y Revistas, con la participación de más de 50 empresas entre casas editoriales, materiales didácticos y consumibles.
Del 12 al 17 de Agosto te esperamos en la  Expo libros y revistas en la FCA UNAM.

Publicado en:  http://www.fca.unam.mx/n4.php  

 

Te invitamos a conocer más sobre el mundo Cengage Learning en la próxima feria internacional del libro del Instituto Politécnico Nacional.
Es el encuentro editorial que promueve el Instituto Polítécnico Nacional simultáneamente en 20 diferentes sedes de la República Mexicana. La feria tiene por objetivo promover la cultura de la lectura entre la comunidad académica del IPN y el público en general, mediante la oferta de un catálogo de títulos de diversos géneros literarios y áreas del conocimiento. Dentro de las actividades académicas y culturales de la FIL Politécnica se encuentran presentaciones de libros, conferencias, conciertos musicales, talleres de teatro, cuento y poesía.
Del 16 al 25 de Agosto te esperamos en la  FIL Politécnica.

Publicado en: Conaculta http://sic.conaculta.gob.mx/ficha.php?table=feria_libro&table_id=141

El distanciamiento social significa el paro de muchas actividades, pero la educación no tendría por qué ser una de ellas. Si bien los centros educativos permanecen cerrados, las tecnologías digitales nos permiten realizar nuestro papel como educadores directamente en los hogares a través de diferentes canales.

Estos momentos álgidos son también una oportunidad para reflexionar sobre nuestro papel como profesores durante una situación que tiene un impacto tanto educativo como emocional en los alumnos.

Aunque el alarmismo orilla a pensar lo contrario, la realidad es que tarde o temprano reanudaremos nuestras actividades, y las acciones que hayamos tomado durante este crucial periodo se verán reflejadas en ese momento. Por eso es importante contar con las herramientas educativas para lidiar correctamente con el proceso de cuarentena a nivel emocional y transmitirlas adecuadamente.

El componente emocional de la educación

Por tentador que sea tratar este receso de clases presenciales como un descanso, no debemos olvidar que se trata de una situación extraordinaria que requiere de la participación de toda la sociedad, y los profesores no somos la excepción.

Ante un panorama tan convulso como el que vivimos, en donde permea el miedo, el pánico y la ansiedad, es oportuno voltear la mirada hacia el aprendizaje social y emocional, también llamado SEL por sus siglas en inglés.

El SEL es un proceso enfocado en la comprensión y manejo de las emociones. Se refiere a un conjunto de competencias que nos enseñan a desarrollar y mantener relaciones positivas y saludables.

Los cinco ejes del SEL son: autoconciencia, autogestión, conciencia social, habilidades para relacionarse y toma de decisiones responsables. Como su nombre lo indica, esta aproximación otorga herramientas para el aprendizaje a nivel social y emocional, que sin duda resultan invaluables en todo proceso educativo y durante estos tiempos difíciles.

Es de esperarse que la situación extrema que vivimos termine por dejar una huella en nuestros alumnos, pero también en nosotros mismos, de ahí la importancia comprender las emociones que todos sentimos durante este periodo y adquirir las herramientas para trabajar con ellas.

Las herramientas del enfoque RULER

Otra aproximación al aprendizaje emocional es el enfoque RULER (por sus siglas en inglés), aplicado para enseñar “habilidades suaves”, que es otra expresión para lo que conocemos como inteligencia social y emocional en entornos escolares y profesionales.

RULER es un acrónimo que busca enseñar las habilidades para reconocer emociones, entender las causas, etiquetar las emociones, expresarlas apropiadamente y regularlas. Está basado en décadas de investigación y tiene como finalidad promover una buena salud emocional, además de un ambiente efectivo para la enseñanza y el aprendizaje.

Vale la pena sumergirse a conocer más de estos dos enfoques. Además de proporcionarnos herramientas para trabajar con las secuelas emocionales que seguramente dejará el COVID-19 en los estudiantes, también nos ayuda a trabajar en nosotros mismos.

Ayudarse para ayudar a los demás

Así como en la demostración de seguridad de los aviones nos dicen que antes de ayudar a los demás nos pongamos a salvo nosotros mismos, en esta situación debemos hacer algo parecido.

Durante la cuarentena es normal que, junto con la rutina, perdamos la sensación de normalidad y con ello la calma. Pero para ayudar a los demás es indispensable ayudarnos nosotros primero.

Lo recomendable es intentar armar una nueva rutina de trabajo desde casa que incluya el autocuidado emocional. Es primordial verificar cómo nos sentimos varias veces al día, siempre evitando juzgar nuestras emociones y las de los demás.

Si bien el distanciamiento social en el plano físico es necesario, no tiene por qué ser así en el plano virtual. Hay que procurar mantenernos en contacto con los seres queridos a través de las redes sociales y no olvidar dejar tiempo para los hobbies.

El tema de la información también es importante en el autocuidado. Es básico mantenerse informado para discernir entre las “fake news” que circulan y la verdad de la situación, también hay que tomar en cuenta que saturarnos de información puede convertirse en un ciclo dañino. Encontrar un balance en el uso de redes sociales y en el consumo de información será un paso importante a tomar durante la cuarentena.

Dentro de lo posible, debemos intentar transmitir todo lo que hemos aprendido sobre aprendizaje social y emocional con los alumnos, y sobre todo permanecer atentos y preparándonos.

Justo ahora la batalla más importante la están librando médicos, enfermeras y especialistas en salud, pero cuando termine su turno y regresemos a la normalidad, será nuestro momento de actuar y debemos estar listos. Listos a nivel emocional, pero también con las herramientas adquiridas durante este periodo.

Practicar 10 minutos de escritura libre por la mañana puede hacer que tus días sean mucho más productivos. ¿Lo has probado?

Todos hemos oído alguna vez que no deberíamos mirar nuestro email cuando llegamos a la oficina si queremos empezar nuestro día con buena productividad. Esto es así, porque nos perderíamos entre links, artículos, y cadenas de emails que no merecen nuestra atención en ese momento. ¿Cómo podemos empezar una mañana con unas buenas horas de trabajo o estudio? Una buena opción para conseguirlo, es empezar el día con 10 minutos de escritura libre, antes incluso de encender el ordenador.

¿Qué es la escritura libre?

Wikipedia, se define la escritura libre de la siguiente manera: “La escritura libre – también llamada flujo de escritura consciente – es una técnica de pre-escritura en la cual la persona escribe en forma ininterrumpida durante un período de tiempo sin prestar atención a la ortografía, gramática o tema.” … “La escritura libre no es lo mismo que escritura automática.” … “A diferencia de la tormenta de ideas (donde las ideas son simplemente colocadas en una lista), en la escritura libre, se escriben oraciones en forma de párrafos acerca del tema que venga a la mente.”

Para el Taller de Escritores, se define como: “La técnica denominada escritura libre consiste en escribir ininterrumpidamente durante un periodo prefijado de tiempo (por ejemplo, cinco minutos) plasmando en papel o en la pantalla del ordenador lo primero que nos pase por la mente, sean los pensamientos del tipo que sean, sin prestar atención a la corrección, al interés o a la utilidad de lo escrito.”

Y añaden: “La escritura libre puede usarse como revulsivo contra aquellos sentimientos que bloquean la creación literaria, como la desgana o el afán de perfección. De un texto obtenido mediante la escritura libre se pueden sacar frases o ideas (personajes, escenarios, situaciones) que nos motiven o inspiren para escribir textos más elaborados.”

La escritura libre mejora la memoria y la creatividad

Hay que tener en cuenta que, según un estudio de Harvard Business School, la escritura ocasional a mano, mejora tanto la memoria como la creatividad. Por eso, y con la idea de tener un día productivo, coge un bloc de notas y un bolígrafo cada mañana y escribe durante 10 minutos. Esta técnica también puede practicarse escribiendo en el ordenador, si lo prefieres. Sin embargo, muchos escritores encuentran el proceso más sencillo si lo hacen a mano con papel y pluma.

Los escritores, por ejemplo, utilizan este ejercicio para superar el famoso bloqueo de la página en blanco. Pero para todos los demás, la escritura creativa o “freewriting” traeráperspectiva al trabajo y ayudará a enfocarse durante el día. Incluso si tu trabajo no tiene nada que ver con escribir, este rápido ritual para cada mañana, te ayudará en la tarea de priorizar todo lo que tienes que hacer durante el día y organizarte mejor.

¿Significa esto que lo que escribas durante esos 10 minutos tiene que estar relacionado con las tareas que debes hacer durante el día? Para nada. Eso estropearía el propósito de esta escritura libre. Sin embargo, puede tomar algún tiempo el entrenarse para no estresarse sobre qué palabras poner en la página.

La idea es, que durante 10 minutos, cada mañana, escribas sobre lo que sabes, de forma que serás capaz de organizar tus pensamientos y no dejar nada que obstruya tus mejores pensamientos. Si te atascas, puedes probar por este tipo de temas:

¿Cuáles son los pasos para practicar la escritura libre?

  1. Poner un cronómetro (5 o 10 minutos)
  2. Elegir un tema
  3. Activar el cronómetro
  4. Escribir todo lo que pase por la mente, que puede estar relacionado con el tema elegido o, sino, puede ser cualquier pensamiento que pase por la cabeza en ese momento.
  5. Escribir hasta que termine el tiempo, sin prestar atención a la gramática, ni a los errores.

Ten en cuenta que, si quieres que te sea más fácil hacer de la escritura libre una tarea rutinaria para cada mañana, existen herramientas online como 420fables, por ejemplo, que te pueden ayudar con esto.

Hace poco comentábamos la nueva moda de los libros de colorear para adultos para quitar el estrés, así como para mejorar la memoria y la creatividad, entre otros muchos beneficios. Recuerda que, con la escritura creativa no existen las respuestas equivocadas o erróneas. No tiene que ser algo bonito, ni legible. Se trata de una actividad que tienen la intención de aclarar y despejar tu mente. ¿Qué te parece la escritura libre? ¿Te animas a probarlo?

 

 

 

Texto original: http://goo.gl/BBMKZ3

Every school day brings something new, but there is one status quo most parents expect: homework. The old adage that practice makes perfect seems to make sense when it comes to schoolwork. But, while hunkering down after dinner among books and worksheets might seem like a natural part of childhood, there's more research now than ever suggesting that it shouldn't be so.

Many in the education field today are looking for evidence to support the case for homework, but are coming up empty-handed. “Homework is all pain and no gain,” says author Alfie Kohn. In his book The Homework Myth, Kohn points out that no study has ever found a correlation between homework and academic achievement in elementary school, and there is little reason to believe that homework is necessary in high school. In fact, it may even diminish interest in learning, says Kohn.

If you've ever had a late night argument with your child about completing homework, you probably know first-hand that homework can be a strain on families. In an effort to reduce that stress, a growing number of schools are banning homework.

Mary Jane Cera is the academic administrator for the Kino School, a private, nonprofit K-12 school in Tucson, Arizona, which maintains a no-homework policy across all grades. The purpose of the policy is to make sure learning remains a joy for students, not a second shift of work that impedes social time and creative activity. Cera says that when new students are told there will be no homework assignments, they breathe a sigh of relief.

Many proponents of homework argue that life is filled with things we don't like to do, and that homework teaches self-discipline, time management and other nonacademic life skills. Kohn challenges this popular notion: If kids have no choice in the matter of homework, they're not really exercising judgment, and are instead losing their sense of autonomy.

At the Kino school, Cera says children often choose to take their favorite parts of school home. “A lot of what we see kids doing is continuing to write in journals, practicing music with their friends, and taking experiments home to show their parents,” she says. Anecdotal information from Kino graduates suggests that the early control over their education continues to serve them well into college; they feel better equipped to manage their time and approach professors with questions.

Standardized Testing

One of the reasons that we continue to dole out mountains of homework, Kohn says, is our obsession with standardized tests. This concern is especially relevant with the latest Program for International Student Assessment (PISA) results placing American students 25th in math and 21st in science. “The standards and accountability craze that has our students in its grip argues for getting tougher with children, making them do more mindless worksheets at earlier ages so that we can score higher in international assessments,” Kohn says. “It's not about learning; it's about winning.”

Even if we can agree on the importance of kids doing better on tests like PISA, Kohn says, there is no research to suggest that homework is our ticket to success. Our “competitors” in the global marketplace are coming up with the same conclusions about homework. A recent comparative study of kids in China, Japan and two U.S. cities shows there is no correlation between time spent on studying and academic achievement.

How Much Is Too Much?

So, what's the solution? The National Parent Teacher Association suggests children in kindergarten through second grade should do homework for no more than 10 to 20 minutes a day, and for third through sixth graders the limit is 30-60 minutes a day. Kohn says the question isn't just, "How much homework is too much?" Many parents would be delighted if teachers reduced the amount their children are getting, but he says the quality of those assignments needs to be addressed as well. “Some of this stuff isn't worth two minutes of their children's time,” he says.

Kohn believes that the “default” setting for schools should be no homework, but that if evening work was assigned on occasion, it better be for a good reason. That means repetitive practice problems from 500-page textbooks get tossed out the window. Instead, Kohn says parents should be asking two fundamental questions:

  1. Does this assignment make kids more excited about the topic and learning in general?
  2. Does this assignment help kids to think more deeply about questions that matter?

What You Can Do

For parents who want to probe deeper into the quality of homework their child is getting, Kohn says the first step is to check the school's policy. In the case where poorly designed homework is being given, it's time to talk to the teacher, sit down with the principal, write a letter to the editor, and/or speak up at the next school board meeting. “It makes sense to do this with other parents,” he says. “Ten parents saying that homework does more harm than good are hard to ignore.”

Wherever the homework debate goes next, be it the front pages or on the back burner, it's worth taking a moment to examine if we're asking the right questions about our children's education. The good news is, it's never too late to start.

See the original text: http://goo.gl/SeGZJD

Si eres profesor y te interesa el cine, no te pierdas estas películas basadas en la figura del docente y las diferentes perspectivas sobre la educación.

Estoy segura al 100% de que todos recordamos uno, dos e incluso tres profesores que marcaron nuestras vidas. El primero que se nos viene a la cabeza es ese profesor tan estricto que lo quería todo perfecto y que llegamos a odiar y, sin embargo, hoy agradecemos que fuera de ese modo para poder sacar nuestras asignaturas adelante.

El segundo es aquel que recordamos por su extraña metodología a la hora de realizar su trabajo, no lográbamos entender por qué nunca aprendimos nada con ese profesor. Y por último y no menos importante, recordamos a ese profesor brillante en todos los aspectos, capaz de motivarte, seguir hacia adelante e incluso hacer que te interese la asignatura que estás cursando porque le pone pasión a su trabajo. Esos son los tres profesores que recuerdo a lo largo de mi vida y, como he dicho antes, estoy segura de que vosotros también recordáis alguno que otro.

Tanto si eres profesor como si no, si te gusta el mundo del cine quiero contarte algunas de las mejores películas en las que se representa el protagonismo de la figura del docente, así como sus buenas o malas prácticas. Películas que sin duda nos inspiran y nos invitan a pensar qué es lo que hacemos bien y qué es lo que hacemos mal. No hay ninguna que me haya decepcionado y es que, todas y cada una de ellas tienen que ver con la importancia de la educación. ¡Toma nota de estas películas!

El maestro

Alberto es un profesor recién llegado de la II Guerra Mundial y quiere encontrar un trabajo. Después de una larga e intensa búsqueda, Alberto Manzi decide empezar a trabajar en un reformatorio en el que enseña a niños y jóvenes que nadie acepta en la sociedad. A pesar de la problemática, el profesor consigue ganarse la confianza de los alumnos. Lo mejor de todo es que consigue que ellos quieran alcanzar sus sueños y sus metas. Una película que sin duda todo docente debe ver a la hora de atravesar tiempos difíciles.

Adiós, Mr. Chips

El profesor de inglés Chiping imparte clases en un colegio de prestigio. Con su experiencia a lo largo de los años, tiene la oportunidad de conocer a muchos de los diferentes alumnos que pasan por allí cada curso. A la hora de lidiar con alumnos complicados, el profesor Arthur Chiping tendrá que desenvolverse como pez en el agua para poder ayudar a los muchachos. Un drama en el que se viven las emociones más intensas.

El club de los Cinco

La atractiva Claire, el nerd Brian, el deportista y saludable Andrew, el macarra John y la chica rara Allison son los cinco estudiantes que se ven obligados a pasar un sábado en el instituto. A lo largo de la película veremos cómo los protagonistas se van conociendo cada vez más y descubren cosas de lo más interesantes. Sin duda, una comedia que hará al público reír y una concienciación acerca de las relaciones entre los diferentes alumnos. Trata de la época de instituto de los años 80 en Norteamérica, la facilidad de hacernos saber que no importa demasiado lo de fuera si lo que realmente vale es lo de dentro.

El gran debate

Dirigida e interpretada por Denzel Washington, El gran debate trata de un largometraje basado en hechos reales. El profesor de historia afroamericano Mel Tolson logra animar a sus estudiantes a formar un equipo de debate, algo a lo que realmente son reacios. Sin embargo, la oratoria del profesor y la pasión por su trabajo hacen que los estudiantes logren buscar argumentos lógicos para poder debatir.

La sonrisa de La Mona Lisa

Una película ambientada en los años 50 en la que podemos ver claramente la imagen de la mujer en aquella época. La profesora Katherine Watson enseñará a sus alumnas a saber darse valor a sí mismas y a aprender a pensar por sí mismas, siendo todo un ejemplo de igualdad de género ante la idea de que las mujeres solo servían para ser buenas esposas y madres.

No hay duda de que existe una gran cantidad y variedad de películas míticas a la hora de hablar de la docencia y la educación. El club de los poetas muertos (1989), Los chicos del coro (1945), Mentes peligrosas (1995), La lengua de las mariposas (1999) o El profesor (2011) con Adrien Brody son algunas de las películas que han triunfado a lo largo de los años y hoy en día son un referente en las aulas.

Una de las mejores maneras de entender la figura del docente es, sin duda, dando un repaso por el mundo del cine para ver cómo la educación ha ido cambiando a lo largo de los años. Anteriormente veíamos a alumnos rebeldes y un profesor que hacía de pastor para guiar a sus ovejas y, sin embargo, hoy en día vemos cómo tenemos la oportunidad de motivar a los alumnos. ¿Qué película recomendarías?

 

 

 

 

Texto original: http://goo.gl/KXp1WT

E.B. White famously quipped, "Humor can be dissected, as a frog can, but the thing dies in the process." At the risk of committing some sort of "humor-cide," a type of scientific dissection must take place if teachers are to consider harnessing the powerful effects of humor, not only to increase joy and enhance the classroom environment, but also to improve learner outcomes.

The Funny Bone Is Connected to the Sense of Wonder

Teachers understand that humor is inherently social. How many times have you heard that same "Orange who?" knock-knock joke spread through your classroom? The contagious nature of humor naturally builds a sense of community (PDF, 731KB) by lowering defenses and bringing individuals together. If the brain is faced with an inconsistency, then laughter is the response when it is resolved in an unexpected way. This sentence, "Memorization is what we resort to when what we are learning makes no sense," may make us smile as our brains resolve its inconsistency.

Essentially, humor activates our sense of wonder, which is where learning begins, so it seems logical that humor could enhance retention. A Pew Research poll showed that viewers of humorous news shows such as The Daily Show and The Colbert Report exhibited higher retention of news facts than those who got their news from newspapers, CNN, Fox News, or network stations. When Stephen Colbert demands, "If we don't cut expensive things like Head Start, child nutrition programs, and teachers, what sort of future are we leaving for our children?", viewers laugh and also retain the knowledge of that specific budget issue.

A substantial body of research explains why we remember things that make us laugh, such as our favorite, hilarious high school moment or the details of that funny movie we saw last weekend. Neuroscience research reveals that humor systematically activates the brain's dopamine reward system, andcognitive studies show that dopamine is important for both goal-oriented motivation and long-term memory, while educational research indicates that correctly-used humor can be an effective intervention to improve retention in students from kindergarten through college.

Foolishness as a Tool

What does "correctly used" mean? Let’s take a closer look at some of the classroom research to find out. In one study, researchers asked nearly 400 college students to document their teachers' appropriate or inappropriate use of humor, their effectiveness as teachers, and how students perceived the humor. The results of this study showed that related, appropriate humor resulted in increased retention, while inappropriate, cruel, or unrelated humor did not. The study also discovered that humor can be perceived and appreciated without improving retention -- essentially, the student can think a teacher is "funny" but not show an improvement in retention. So, just being silly may get your students' attention, but may not lead to better retention. These researchers concluded that for improved retention, appropriate, topic-related instructional humor is most effective.

"According to recent surveys, 51 percent of the people are in the majority.” Did that statistics joke make you smile? Statistics may not be the first field that comes to mind when you think of content-related humor, but researchers wondered if humor could increase retention even in typically "dry" courses. In this study, college students listened to statistics lectures with and without content-related humor. They were then tested over the material and completed surveys regarding their enjoyment of the lectures. The test and survey results showed that retention was strongest in the lectures with content-related humor, and that students reported more enjoyment in the experience.

Age-Appropriate Humor

What about using humor with adolescents? If the idea of using humor in front of a classroom of judgmental teenagers makes you more nervous than a rookie teacher in his or her first parent-teacher conference, consider the research showing that adolescents tend to release more dopamine and have more dopamine receptors than adults. Because of their hyper-responsive dopamine reward system, adolescents may be uniquely primed to react positively to educational humor. Try telling a funny story or allowing your students to come up with humorous examples in their projects or discussions. Teach Like a Pirate has some great ideas for enhancing the humor in a high school classroom.

The children's TV show Sesame Street has harnessed the power of humor for decades. If you were asked to recall something from watching Sesame Street as a child, could you? Most likely, yes. You may remember Grover's silly antics, Mr. Noodles' constant confusion, or Big Bird struggling to get his friends to believe Mr. Snuffleupagus was real. That's why researchers choseSesame Street episodes to test the impact of humor on retention and engagement in young children. Kindergarten and first grade students watched either a humorous or non-humorous Sesame Street segment. When content was tested, the children who watched the humorous segments scored higher and showed better engagement than the control group. Their engagement transferred even to the non-humorous portions of the lessons, resulting in improved retention throughout.

Here are some research-supported tips for using humor to increase retention:

Do

Avoid

About That Frog. . .

To sum up, we can turn to a meta-analysis of 40 years of educational humor research indicating that humor increases the strength of human connections, and that non-aggressive, relevant, appropriate humor appears to be a helpful learning tool. It seems to be particularly useful to sandwich humor between instruction and repetition. The authors of this meta-analysis caution that not everyone is naturally humorous, so educators shouldn't force it. Watching someone struggle to be funny is a very awkward experience and can defeat the purpose. Developmental differences must also be considered, as younger students may find irony, sarcasm, and exaggeration difficult to understand.

Although we may have slaughtered the proverbial frog in this analysis, these studies indicate that the use of appropriate, content-specific humor to reinforce concepts can be a positive tool to improve retention. Educators can utilize humor's systematic activation of the dopamine reward system to reinforce the brain's pathways to new knowledge.

Have you noticed humor-enhanced retention in your classroom?

 

See original text: http://bit.ly/19CuGjy

After seven years as a full-time teacher, serving as my school’s director for the last three, I found myself THIS CLOSE to burnout. I had nothing left in the emotional tank. The challenge was that I loved the field of education and didn’t want to leave it, but I knew something had to change.

So what did I do? I enrolled in a Ph.D. program and spent the next five years figuring out what the heck happened.

After deep introspection and a broader understanding of human development, I made the following diagnosis: My own lack of social and emotional skills had been leading me down the precipitous path to burnout.

Developing social and emotional skills—particularly at the adult level—is a complex process. For starters, we weren’t necessarily taught these skills as children and may not even realize that we can or need to develop them. The science of emotions is very new, and schools are just now beginning to understand how emotions impact students’learning and well-being; back when I was a student, this science hadn’t permeated schools at all.

So unless we were lucky enough to have socially and emotionally competent teachers or parents growing up, our explicit training in the development of empathy, compassion, gratitude, and other social-emotional skills was nil.

For teachers, these skills are imperative not only for their personal well-being but to improve student learning.  According to Patricia Jennings and Mark Greenberg, leading scientists in the field of social-emotional learning, teachers who possess social-emotional competencies (SEC) are less likely to experience burnout because they’re able to work more effectively with challenging students—one of the main causes of burnout.

For example, instead of quickly resorting to punishments, teachers with SEC recognize their students’ emotions and have insight into what’s causing them, which then helps teachers respond with compassionate understanding when a student is acting out—and re-direct the students’ behavior appropriately. If, for instance, a teacher knows that a student is acting out because of problems at home, that teacher may be more likely to treat the student with kindness. This sort of responsepromotes caring and supportive relationships between teachers and students—a key to reducing both student behavior problems, possibly by as much as 30 percent, and teachers’ emotional exhaustion.

Educators with SEC also create warm and safe classroom climates, fostered by strong classroom management skills. In these kinds of classrooms, the teacher and students practice respectful communication and problem-solving; transitions from one activity to another run smoothly; and lessons are designed to encourage student engagement and love-of-learning—all of which promote academic achievement and create a positive feedback loop for teachers, sustaining their passion for teaching.

But even once we recognize the importance of these skills, we have to consider a tough question:Which social-emotional skills do teachers need?

This is a tricky question to answer because different situations call for different skills. For example, when I switched from fourth grade to Kindergarten, I found that I needed to develop a lot more patience for those moments when the whole world stopped because a shoe was untied. Teachers who transfer from a warm, caring school environment to a more challenging one may also find that they need a whole new set of social-emotional skills.

So while there’s no one-size-fits-all checklist of required skills, Jennings and Greenberg write that teachers who have SEC are high in both self- and social awareness. In other words, they can recognize and manage their own emotions as well as understand how their emotional responses impact others. They also know how to build strong, supportive relationships with students, colleagues, and parents, deal effectively with conflict, set firm but respectful boundaries, and regularly demonstrate kind, helpful behavior to those around them.

Here’s my barometer for knowing whether you have these skills: if you’re able to create positive relationships with those around you and not feel emotionally exhausted as a result. When I was teaching, I thought one of my greatest strengths was developing good relationships with students and parents, so it took me awhile to figure out why I was teetering on the edge of burnout.

My Achilles’ heel? I thought it was my responsibility to meet everyone’s needs and to make sure they all were happy. Impossible task, to say the least, and one that revealed my complete inability to set boundaries.

Because teacher education and professional development of in-service teachers do not explicitly develop teachers’ SEC, most educators are left on their own to determine if they need certain social-emotional skills and how to actually develop them. Here are two suggestions for where to start:

1) Know for a fact that it is possible to teach without burning out. The skyrocketing rates ofteacher burnout make it seem like an inevitable consequence of the job. While there’s absolutely no question that teaching is hard work, I strongly believe burnout is not inevitable. Realizing this can provide a wake-up call to figure out what needs to be changed.

According to one researcher, the first step out of suffering is realizing that there is another way to live. To teachers feeling emotionally drained after dealing with that angry parent or defiant student or demanding principal, I think that realization can be incredibly empowering.

It’s important not to forget self-compassion during this process. The foremost researcher of self-compassion, Kristin Neff, experienced her own wake-up call in this regard. Upon being introduced to the idea that she could actually be kind to herself, she started on her own deeply transformative path both personally and professionally—one from which many people (including teachers) have subsequently benefited.

2) Cultivate self-awareness. It’s very easy to think that our problems are everyone else’s fault: students, colleagues, principals, parents, schools systems, society—the list goes on and on. There’s usually some truth to that, of course. Yet quite often, we’ll also benefit from looking inward. When we can identify the emotional patterns and tendencies that keep us from being kind and compassionate and understanding, we get a huge boost toward fostering those skills in ourselves—and in others.

I saw this in a teacher I knew, who grew up in a house where angry outbursts were a regular occurrence. So, as you can imagine, the students with whom she had the hardest time were the angry ones. She had no tools to deal with anger and was actually quite frightened of it. As she learned more about how emotions actually work through science-based books and practices, she became more self-aware, and her fear of anger went away—she learned to deal with it effectively. As a result, her relationships with students are much healthier and more positive.

Cultivating self-awareness also helps us recognize when we’re feeling emotionally drained and need to take a step back by practicing mindfulness or self-compassion. It also helps us recognize when we do not have the ability to change an unhealthy relationship or situation and need to step away from it.

Ultimately, there’s a tremendous amount of emotional freedom that comes from developing self-awareness because our emotions no longer control us.

As teachers, one of the best things about developing our own social-emotional skills is that we can then turn around and help our students do the same thing. And instead of feeling exhausted after getting “emotionally dumped on” yet again, we feel uplifted because we’ve learned how to manage our own emotions and compassionately work with someone else’s. We become the teachers we’ve always wanted to be.

 

See original text: http://goo.gl/8ZuQwD

Homework: effective learning tool or waste of time?

Since the average high school student spends almost seven hours each week doing homework, it's surprising that there's no clear answer. Homework is generally recognized as an effective way to reinforce what students learn in class, but claims that it may cause more harm than good, especially for younger students, are common.

Here's what the research says:

Why Homework Should Be Balanced

Homework can boost learning, but doing too much can be detrimental The National PTA and National Education Association support the "ten-minute homework rule," which recommends ten minutes of homework per grade level, per night (ten minutes for first grade, 20 minutes for second grade, and so on, up to two hours for 12th grade) (Cooper, 2010). A recent study found that when middle school students were assigned more than 90-100 minutes of homework per day, their math and science scores began to decline (Fernández-Alonso, Suárez-Álvarez, & Muñiz, 2015). Giving students too much homework can lead to fatigue, stress, and a loss of interest in academics -- something that we all want to avoid.

Homework Pros and Cons

Homework has many benefits, ranging from higher academic performance to improved study skills and stronger school-parent connections. However, it can also result in a loss of interest in academics, fatigue, and cutting into important personal and family time. Here's a handy reference chart that lists the research-based pros and cons of homework:

Grade Level Makes a Difference

Although the debate about homework generally falls in the "it works" vs. "it doesn't work" camps, research shows that grade level makes a difference. High school students generally get the biggest benefits from homework, with middle school students getting about half the benefits, and elementary school students getting little benefit (Cooper et al., 2006). Since young students are still developing study habits like concentration and self-regulation, assigning a lot of homework isn't all that helpful.

Parents Should Be Supportive, Not Intrusive

Well-designed homework not only strengthens student learning, it also provides ways to create connections between a student’s family and school. Homework offers parents insight into what their children are learning, provides opportunities to talk with children about their learning, and helps create conversations with school communities about ways to support student learning (Walker et al., 2004).

However, parent involvement can also hurt student learning. Patall, Cooper, and Robinson (2008) found that students did worse when their parents were perceived as intrusive or controlling. Motivation plays a key role in learning, and parents can cause unintentional harm by not giving their children enough space and autonomy to do their homework.

Homework Across the Globe

OECD, the developers of the international PISA test, published a 2014 report looking at homework around the world. They found that 15-year-olds worldwide spend an average of five hours per week doing homework (the U.S. average is about six hours). Surprisingly, countries like Finland and Singapore spend less time on homework (2-3 hours per week) but still have high PISA rankings. These countries, the report explains, have support systems in place that allow students to rely less on homework to succeed. If a country like the U.S. were to decrease the amount of homework assigned to high school students, test scores would likely decrease unless additional supports were added.

Homework Is About Quality, Not Quantity

Whether you're pro- or anti-homework, keep in mind that research gives a big-picture idea of what works and what doesn't, and a capable teacher can make almost anything work. The question isn't about homework vs. no homework; instead, we should be asking ourselves, "How can we transform homework so that it's engaging, relevant, and supports learning?"

 

 

See original text: http://goo.gl/vBO6YB

The Now Habit is a book written by Neil Fiore, Ph.D., who is a licensed psychologist, author, and former president of the Northern California Society of Clinical Hypnosis, which explores in depth a topic that teachers are far too familiar with: procrastination. In the book, the author goes into methods that professionals and students alike can use to increase their productivity, stop putting things off, and (the cherry on top) enjoy more guilt-free leisure time.

This article goes into five ways teachers can help their students reduce stress by using the methods learned from The Now Habit to remove procrastination from their vernacular. Show your students how to combine these methods with awesome goal setting skills (the Reverse Engineering Method is a good one) to create the consummate student.

Strategy #1: Fill Up Your Unschedule

One of the most important and unconventional techniques that the author introduces to the world is a concept he calls the Unschedule. The Unschedule is a tool that will help your students plan all 24 hours of their day.

Normally when setting goals, people first enter their deadlines, appointments, chores, and other required arrangements into their personal planners. After their planner is filled up, they fill up the gaps with fun activities for themselves.

According to Fiore, the traditional method has it all backwards.

Why? Because when people schedule unpleasant “work” tasks first, the priority is the work, not the fun. In order to correctly manipulate human nature using psychology, it is much more effective to start with the fun. When flipped around, this blankets the week in positivity, a theme that states: My happiness and well-being are more important than work. By rewarding ourselves before we plan the work tasks, we are paying ourselves first.

What are some fun tasks? Here are some examples a student might add to their daily list:

? Exercise
? Hang out with friends
? Watch a movie
? Play board games
? Play basketball
? Travel

In addition to the fun tasks, the Unschedule should also include pre-scheduled tasks, such as meals, sleep, doctor’s appointments, and showers. After all these tasks have been scheduled, then it is time to fill in the gaps with work.

Why Does This Work?

Fun trumps work in most people’s eyes. By scheduling fun activities before anything else, this does two things:

1. Reward-Based Thinking: First, it gives students a reward to look forward to for the week. This, combined with the consequences of not doing work or not going to school, means that both negative and positive reinforcement are used in conjunction with one another. According to this study associated with the National Institute of Mental Health, this combination of reinforcements increases the chances of compliance.

2. Fun Comes First: Second, as mentioned above, by putting fun activities first, your students will send a subliminal message to themselves that their enjoyment in life is just as important as the work they have to do. They tell themselves subconsciously that they are allowed to have fun and do it guilt-free.

Strategy #2: The Work of Worry

Sometimes, worrying can be helpful, as it helps us prevent screw-ups wherever we are. But when worrying becomes a debilitating habit instead of a productive one, there needs to be some type of change.

This is where the work of worrying comes in.

When students notice themselves worrying about a particular task, such as starting to even do the task in the first place, it is time to write a plan. This plan consists of asking six important questions.

1. What is the worst that could happen? It is important for your students to acknowledge the very bottom, as oftentimes probing a worry more deeply will reveal how little of a concern it should be. It is also important to acknowledge that there is never true failure, only a new starting point.

2. What would I do if the worst really happened? In this step, have your students make a plan of action that addresses the worst-case scenario. Some steps to consider are:

a. Where can I go to get help?
b. What would I do to cope?
c. What would I do after that?

3. How would I lessen the pain and get on with as much happiness as possible if the worst did occur? This step addresses the forward steps your students would take to get into a happy place as soon as possible.

4. What alternatives would I have? Understanding the other options that students have creates a sense of safety It’s important to know that there is more than one route that you can take. Life is not perfect.

5. What can I do now to lessen the probability of this dreaded event occurring? Now we move away from the hypothetical situations and address the problem itself. This includes a list of small actions students can take that will get rid of worrying and snowball into bigger actions.

6. Is there anything I can do now to increase my chances of achieving my goal? After addressing the prevention of the worst-case scenario, it is finally time for students to consider the steps to take that will help them move toward their goals.

Using this exercise, students will find that quickly answering these questions will help them build more and more confidence as they move from one question to the next. By the last step, they have addressed all the possible negative events, how to prevent them, and how to move forward.

Strategy #3: Use 30-minute Sprints

Oftentimes when starting a new project, the overall venture is overwhelming. It is a mountain to climb and you are at the bottom looking up. Fiore address this stressful factor with the idea of the 30-minute session. I call it a sprint because it is a strong, quick burst of highly focused work.

Essentially, the idea is to adapt a mentality of “constantly starting,” rather than focusing on the end result. This moves your focus from the big scary project and breaks it down into more manageable steps — what you can do to get going every day, or even every hour. By shifting your focus, you lessen the stress of the task. Combining this with the Unschedule technique helps tremendously.

Very simply, when starting a project, you must limit yourself to 30 minutes of quality, focused work time. Fiore strongly emphasizes the importance of guilt-free play, and thus, you are not allowed to work over that 30 minutes. Some people do a 30/30 split, wherein they work for 30 minutes and break for 30 minutes. I personally find this break to be far too long and inefficient, as it slows down the momentum gained from the 30 minute session of work. Instead, I and many other students prefer the Pomodoro Method (I wrote about it here). The only difference is that the pomodoro method employs a shorter break.

Conclusion

Based on psychological principles of human behavior, these strategies are designed to be easy and make sense to the chronic procrastinator. When used together, these three techniques will help your students conquer their procrastination and build good habits that will last a lifetime.

 

 

See original text: http://bit.ly/1AFmnjq

 

De unas décadas a la fecha, el constante desarrollo de la tecnología ha logrado modificar la vida de las personas y, en este proceso, la educación también logra adecuar sus estrategias y métodos conforme a dicha base cambiante; en este rubro se ubica la utilidad creciente de que los libros electrónicos —o "e-books", "eReaders" o digitales— sean, conforme pasa el tiempo, cada vez más accesibles, lo mismo que los dispositivos para acceder a sus contenidos.

Lo anterior, sin embargo, no implica la desaparición de los libros en físico pero, sin duda, para los amantes de la lectura, los textos electrónicos van ganando terreno día a día entre los usuarios de los dispositivos, en especial entre personas que gustan de leer sin importar el formato en que lo hagan, por lo que —más allá de cualquier debate— vale analizar las ventajas que representa un dispositivo electrónico respecto del formato tradicional.

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